A través de este fragmento
de una canción popular de los sesenta la autora reitera que el puertorriqueño
que vive fuera de la isla por elección propia no logra desprenderse
del conflicto moral que le aqueja. Si está en la isla, sueña
con una vida “mejor” fuera de ella. Cuando regresa se lleva a la
isla en latas de habichuelas Goya, mangos y guayabas en contrabando y discos
compactos de música típica. Sin embargo, el vacío,
el conflicto por encontrar esa identidad nacional, no se soluciona ni Allá
ni Acá. Por lo tanto seguimos en el círculo de Foucault:
dialogando entre el margen y la resistencia.
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