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“No queremos a la Virgen” : 

Expresión feminista y anti-marianista
en el ensayo de Magali García Ramis

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   La literatura femenina contemporánea puertorriqueña está impregnada de temáticas que de lo contrario no tendrían un espacio donde discutirse.  Entre estos temas se destacan el interés por rehacer la historia, elementos de la cultura popular puertorriqueña y la deconstrucción del discurso hegemónico –entre otras cosas machista– para proponer un nuevo cánon, un nuevo código de ideologías en el cual todos los seres marginales de la sociedad tienen un espacio.  Dentro de esos grupos marginales se destaca la figura de la mujer puertorriqueña.  El rol de la mujer puertorriqueña en sociedad adquiere su forma a través de las ideologías sociales y religiosas del país.
 En sus orígenes, la sociedad puertorriqueña era una de estructura matriarcal. según las bases culturales y la estructura social de los taínos (primeros habitantes indígenas de la isla), la mujer era el eje central del Yukayeke (la tribu). Tanto así que en la sociedad taina la mujer era dueña de su cuerpo y se le instaba a iniciarse sexualmente y explorar su sexualidad antes del matrimonio. Los esposos compartían a sus esposas en señal de aprecio y respeto a un buen guerrero o amigo. Mas aun, la mujer de mayor experiencia sexual tenia un lugar de importancia dentro de la comunidad, era respetada por los hombres y tenida en alta estima por las demás mujeres. La mujer indígena también tomaba parte central en las ceremonias religiosas y eventos culturales. No es sino hasta la llegada de los españoles a la isla en 1492 que la sociedad taina se ve obligada a cambiar sus costumbres y código de valores. 
Los españoles trajeron consigo la religión católica y con ella la invención occidental del machismo. Dentro de la sociedad taina, la mujer era una figura de respeto mientras que en la española era una posesión del hombre destinada a perpetuar la especie humana sobre la Tierra y con ello establecer la corona. Las mujeres españolas eran relegadas al espacio domestico del hogar y al comenzar la evangelización de las indígenas estas son arrancadas del ámbito publico y encerradas en un espacio privado donde las "damas civilizadas" debían estar. 
Con este cambio en la estructura social de la isla, la sociedad, la cultura y los valores indígenas fueron exterminados por completo. Ahora el hombre blanco era el eje central de la sociedad y su dios el regidor de los valores sociales, morales y espirituales de sus ciudadanos. Al quedar eliminada nuestra herencia taina hemos heredado lo mejor y lo peor de Europa. De ahí que tengamos una sociedad machista y marianista
La isla de Puerto Rico - como cualquier otro país latinoamericano- tiene bases culturales e ideológicas profundamente arraigadas en la religión católica. Tradicionalmente la religión dicta las pautas socioculturales y morales por las cuales se rigen los ciudadanos de la isla-territorio. Dichos códigos están en constante evolución y bajo la directa influencia de los valores norteamericanos desde la ocupación de la isla en 1898. Sin embargo, hay ciertos aspectos sociales que derivan directamente de la identidad religiosa del país y que son perpetuados por la población en general. En particular, me refiero a lo que conocemos como marianismo. 
Cabe entonces comenzar por definir dicho termino. En su libro Reclaiming Medusa Diana Velez define el marianismo como "el código de comportamiento que lleva a la mujer en un pedestal de virgen donde inmovilizada ella no puede participar activamente en su realidad" (Vélez 11). No solo es venerada por su imagen de madre doliente sino por sus cualidades de mujer en un constante estado de espiritualidad elevada. Es esta percepción de la Virgen María como ser despegado de la realidad misma la que postula el modelo para la mujer según la cultura patriarcal puertorriqueña. 
Por su parte, Evelyn P. Stevens define el marianismo como "el culto a la superioridad espiritual femenina, que enseña que las mujeres son seres semi-divinos, moralmente superiores y espiritualmente mas fuertes que el hombre". ( Vélez 10) Dentro de la cultura patriarcal del catolicismo, Dios es hombre y padre, y solo los hombres pueden ejercer el sacerdocio. El único espacio dentro del catolicismo para la mujer es aquel ejemplificado por las dos Marías- María, la madre de Jesús y María Magdalena, la prostituta redimida quien lo llora hasta su muerte en el Calvario. A estas solo las vemos en imágenes estáticas, en perfiles de dolor o posturas de una castidad virtualmente inalcanzable. Escuchamos de ella como la perfecta doncella que toda mujer debe de ser hasta el momento del matrimonio. Por lo tanto, la formación social, cultural y religiosa de la mujer latinoamericana gira en torno a dicha figura. Siendo esta una figura que posee unas cualidades de superioridad moral y espiritual a la figura masculina representa un modelo difícilmente imitable para las mujeres. Las expectativas del machismo y el marianismo para la mujer son a veces irreales, puesto que para alcanzar dichos niveles de superioridad moral y espiritual habría que renunciar a la propia humanidad. 
Ahora bien, siendo la Virgen María la protagonista del rito católico puertorriqueño y a su vez siendo la figura masculina el eje central de la jerarquía cat6lica, los códigos establecidos por la iglesia para la mujer son altamente represivos y de cierta manera sostienen los valores del machismo puertorriqueño. según la Iglesia católica, la mujer no es dueña de su cuerpo, este pertenece al hombre. No es dueña de su sexualidad pues solo puede explorarla dentro del santo sacramento del matrimonio. Ni siquiera tiene la libertad de decidir que método anticonceptivo utilizar, pues el sexo es para multiplicarse sobre la Tierra y los hijos no deben evitarse, a menos que sea mediante métodos naturales. La misma estructura de la Iglesia establece que solo los hombres pueden oficiar los ritos por medio del sacerdocio. El mismo acto de pensar libremente e interpretar las escrituras esta guardado para el sacerdote, y el sacerdote es hombre. Por lo tanto, según la Iglesia católica, el espacio para la mujer es uno donde solo cabe ser una figura pasiva e inerte que todo lo acata, nada cuestiona y que vive en una burbuja donde satisface las demandas de una iglesia y una sociedad dominada por hombres. 
Una vez entendido el bagaje histórico-cultural del marianismo en la isla podemos entrar entonces en el análisis del texto que sirve como eje central de este trabajo.  El ensayo No queremos a la virgen de la autora puertorriqueña Magali García Ramis no es más que una expresión en contra del marianismo puertorriqueño.  La autora emite una crítica frontal a las concepciones sociales y religiosas del rol tradicional de la mujer en sociedad desde un punto de vista neo-feminista. La finalidad de este ensayo es hacer un análisis breve del  escrito de García Ramis como reacción al discurso patriarcal hegemónico puertorriqueño.
  Hay un dicho bien conocido en la isla que dice que "de religión y política no se habla". Sin embargo, eso es lo que Magali García Ramis denuncia en No queremos a la Virgen .Una vez mas la pluma y el papel sirven como altoparlante que transmite lo que no se nos permite a las mujeres decir en publico, lo que solo se nos permite a puerta cerrada. Mientras esta autora usa la escritura para reclamar la venganza en contra del patriarcado puertorriqueño nos muestra a su vez el conflicto de la vida cotidiana de la mujer. Nos revela el ciclo en el que vive la mujer puertorriqueña de hoy. En esto estriba el mérito de la literatura que produce García Ramis: en presentarnos la realidad cotidiana de la mujer puertorriqueña donde a veces ganan los ideales feministas y otros los del patriarcado. 
Ahora bien, una manera de analizar el texto de García Ramis es mirándolo desde un marco teórico neo-feminista que la autora favorece. Según le teoría neo-feminista de Gayatri Spivak hay que llegar a un entendimiento de lo que significa el termino hombre para comprender lo que es ser mujer. Sin embargo no basta con conocer el significado literal de los términos sino el tener un concepto de lo que significa vivir dentro de los linderos de sexo y género para entenderlos respectivamente. García Ramis parte de un conocimiento de las premisas patriarcales y religiosas para presentarnos la realidad de la mujer puertorriqueña. Sabe lo que significa ser un macho puertorriqueño, nos presenta los paradigmas de la estructura social y religiosa de la isla y se proponen hacer una deconstrucción de dichas instituciones para emitir su critica. 
Una vez entendemos lo que ser hombre significa podemos entender el lugar de la mujer en sociedad sin importar el país de origen. Para Spivak, igual que para otras neo- feministas, el cuerpo humano es un ente un tanto andrógino. Con esto entendemos que las neo-feministas se apartan de los preceptos del feminismo temprano donde se le daba énfasis a las diferencias entre los sexos para dar paso a un enfoque de relaciones de género. Lo importante en los estudios de la mujer, según Spivak, no es lo físico ni lo biológico, sino las diferencias construidas por los propios seres humanos en nombre de la naturaleza y como producto de un sentimiento de superioridad biológica que alimenta las nociones de lo que conocemos como machismo. Una vez podemos ver al hombre y a la mujer como seres humanos y no como seres meramente sexuales podemos entonces embarcamos en la deconstrucción del machismo y el marianismo. 
Ahora bien, no podemos hablar de un feminismo, sino de variantes de lo que conocemos como pensamiento feminista. Para Gayatri Spivak el feminismo es una intersección de los elementos de raza, género, clase, religión etcétera. Sin embargo en el su libro Feminism, theory and the politics of difference Chris Weedon reconoce otras variantes diferentes a la de Spivak, pero a la vez fundamentales para los estudios de la mujer. Según ella el feminismo radical es aquel que se enfoca en las diferencias biológicas entre hombre y mujer, otras vertientes ven el cuerpo como un ente andrógino cuya meta es representar y lograr la igualdad de los géneros en la sociedad. También hay variantes afiliadas a la teología de la liberación y a lo que conocemos como Queer theory.  Esta vertiente parte de la premisa que la mujer no debe definirse como opuesta al hombre sino como mujer y como tal experimentar con su sexualidad libremente. 
Habiendo definido un panorama de los diferentes marcos teóricos que nos ofrecen las vertientes feministas podemos identificar el marco teórico que escoge García Ramis al emitir su critica.  Magali García Ramis realza la búsqueda de una identidad sexual para la mujer dentro de sus escritos. Lo hace tanto sus cuentos como en sus ensayos. 
Desafía, cuestiona y transgrede tanto ideas marianistas como ideas machistas desde distintos marcos teóricos. También hace referencia a una construcción de la identidad sexual de la mujer puertorriqueña en relación a los elementos de género y religión desde puntos de vista diferentes. Ahora bien, es imposible llegar a un entendimiento pleno de la dicotomía machismo/marianismo si se toman estos por separado. Es imperativo estudiar dicho fenómeno desde una perspectiva interdisciplinaria tal como lo ve Spivak. 
Si el machismo postula una actitud de prepotencia y superioridad del hombre respecto a la mujer el marianismo postula una superioridad moral y espiritual de la mujer respecto al hombre. Sin embargo, la mujer puertorriqueña ha tenido una lucha histórica con la idea de tener que vivir a la altura de la Virgen María. En su ensayo No queremos a la Virgen , Magali García Ramis ataca de manera frontal el fanatismo mariano que profesan muchos católicos y la definición de la mujer que esta práctica postula.  “El mito suave y cerrado, más allá de toda duda, que erigieron como modelo para todas las mujeres del mundo, descansa en la feliz solución de tener una mujer perfecta porque cumple con los dos requisitos que para el hombre son importantes: no haber tenido placer sexual antes de conocer a su señor, y cumplir con el rol de reproductora que es el que le toca por naturaleza.”(García Ramis 66)
 Muestra su descontento con este fenómeno social desde distintos puntos de vista. Primero , emplea elementos ensayísticos en los cuales establece un lazo entre ella y el lector.  “De pequeñas, todas aprendimos a decir maravillas poéticas sobre la Virgen, que nos llenaban la boca con su sonoridad y la mente con sus imágenes” (García Ramis 67)  De esta manera apela al bagaje ideológico de la mujer, no solamente la puertorriqueña que lee su escrito e inmediatamente siente un nexo entre las vivencias de la autora y las propias.
Luego critica el que se veneren los lugares donde aparentemente han habido apariciones de la virgen y hace hincapié en el hecho de que en los últimos años cualquier aparición se le atribuye a ella y no a otros santos. De esta manera la autora hace hincapié en la veneración extrema del ideal que reprime el desarrollo de la mujer en sociedad a través de expresiones de religiosidad popular.
Finalmente, argumenta que a pesar de todas las apariciones y los sermones y la tradición católica, muchas mujeres han decidido que ya no quieren a la virgen. Según la autora la falta de apego a la figura de la Virgen María "aumenta a pasos agigantados porque de toda la rica herencia histórica y conceptual que nos legó la iglesia cató1ica, con la que menos podemos identificarnos las mujeres pensantes y sintientes? De hoy día es con la Virgen María." (García Ramis 66)  Es casi imposible vivir a la altura de un mito creado por hombres dentro de la iglesia católica. María es la mujer perfecta que cumple con dos de los requisitos fundamentales del patriarcado: fue una mujer que no tuvo ningún placer sexual antes (ni después) del matrimonio y madre sobre todas las cosas. Esos son los dos únicos elementos de la vida de María que sobresalen dentro del rito cató1ico. Nunca se nos presenta a María como mujer, sino como virgen y madre.  
El conflicto mayor con la figura de María surge no solo de lo que ella representa sino de lo que ella produce. Magali García Ramis lo presenta de esta manera: "la mujer perfecta, al dar a luz a un Hijo-Dios, da a luz también a la familia perfecta: ella: Virgen; el hijo: Dios y Hombre y el esposo: Proveedor de ambos, defensor de la castidad de su mujer y, además, condenado para siempre a no tocarla, Según la Fe Católica." (García Ramis 68)  Su persona se desdibuja en imágenes sufridas, calladas, domésticas y eternamente espirituales. Esos son los roles que se nos inculca debemos desarrollar a la perfección. Entonces las mujeres que no quieren ser así y deciden vivir de manera distinta, terminan no queriendo a la virgen porque no pueden jamás igualarla.
 






Obras citadas

García Ramis, Magali. No queremos a la Virgen. Ed. Vega, Ana Lydia. El tramo ancla: Ensayos puertorriqueños de hoy. Río Piedras. Editorial Universidad de Puerto Rico. 1993.

Spivak, Gayatri Chakravorty. The Spivak reader: selected works of Gayatri Chakravorty Spivak. New York: Routledge, 1996.

Vélez, Diana L., ed. Reclaiming Medusa. San Francisco: Aunt Lute Books, 1997.

Weedon, Chris. Feminism, Theory and the politics of difference. Oxford: Blackwell Publishers, 1999.
 

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